Desarrollo Profesional

En alguna ocasión, ¿te has preguntado qué es el perfeccionismo?
Aquí, en este artículo, sabrás más sobre él para que puedas conocer cómo mejorar como persona ante esto.

¿Qué es el perfeccionismo?

El perfeccionismo es cuando una persona se exige demasiado al hacer una actividad y nunca está contenta con lo que está realizando. Tampoco siente felicidad por un logro alcanzado. Esto puede llevar a una gran frustración, porque por más que se esfuerce, nunca ve algo como bien hecho.

Esto puede afectar metas, objetivos de vida o proyectos, porque nos paraliza y no nos deja avanzar. Saber por qué se tiene este comportamiento es fundamental para identificarlo y aprender nuevas formas de ejecutar tareas.

Según un estudio publicado en Psychological Bulletin (2016), los niveles de perfeccionismo han aumentado un 33% en las últimas tres décadas entre los jóvenes y adultos, debido a la presión social, académica y laboral. Esto demuestra que no es un rasgo aislado, sino una tendencia que está creciendo.

El perfeccionismo en la sociedad

¿Pero te has puesto a pensar qué es lo que te hace así? Vivimos en una sociedad de alta competencia, donde tener lo mejor es para muchos una gran satisfacción. Pero ¿qué pasa cuando, al ser tan perfeccionistas, nos anulamos a nosotros mismos? No disfrutamos de aquella meta porque siempre, en el pensamiento, nos estamos juzgando por cada error cometido o nunca estamos felices con lo hecho.

Las redes sociales también influyen: el 62% de los usuarios admite que compararse con los demás en plataformas digitales les genera ansiedad y sensación de insuficiencia (dato de APA – American Psychological Association, 2022).

En el aprendizaje

Ahora imagínense si estás aprendiendo una habilidad como programación o marketing y temes cometer errores, o no estás feliz con tus resultados, siempre te vives quejando o sientes que no avanzas. Puede ser un grado de pensamiento que se tiene que analizar.

Ejemplos cotidianos del perfeccionismo

En el ambito emocional

Está en reconocer las emociones y pensamientos cuando sentimos que estamos estancados o que no avanzamos. Reconocer cuándo sentimos el síndrome del impostor nos permite tomar acción y prepararnos para cambiar el modo de pensar.

De hecho, investigaciones de la revista Personality and Individual Differences revelan que 7 de cada 10 profesionales exitosos han experimentado el síndrome del impostor en algún momento de su carrera, un fenómeno íntimamente ligado al perfeccionismo.

En lo positivo y lo negativo

Hay pros de querer hacer siempre lo mejor, porque si estamos haciendo una actividad y logramos algo de calidad, es muy bueno. Esto habla del tipo de persona que trabaja comprometida para entregar lo mejor. Pero también están las contras.

Por querer dar siempre lo mejor, nunca estamos contentos con lo que hacemos. También podemos tener una baja tolerancia a la frustración, lo cual nos impide permitirnos cometer errores. Y para aprender, es importante saber equivocarse en ocasiones y aun así seguir adelante con las metas.

Consecuencia del perfeccionismo

¿Pero te has preguntado cómo nos afecta el perfeccionismo? Aquí te lo explico:

  • Sentimos que todo lo que hacemos nunca es suficiente.
  • Hay una disminución de la autoestima porque no estamos contentos con lo que logramos.
  • Se genera la necesidad de buscar que otras personas nos validen o nos den aprobación.
  • Podemos llegar a sentir demasiado estrés, lo cual disminuye la energía para hacer tareas o actividades.

Un informe de la World Health Organization (OMS, 2020) señala que el perfeccionismo está asociado con un mayor riesgo de ansiedad, depresión y burnout en la vida laboral, lo que impacta directamente la productividad y el bienestar emocional.

El perfeccionismo en diferentes ambitos

Existen diferentes momentos en los que podemos sentirnos perfeccionistas.

En el trabajo, ocurre cuando revisamos una y otra vez lo que estamos haciendo, con el deseo de que todo salga perfecto y con un temor constante al error. También puede presentarse cuando llenamos un cuestionario y sentimos la necesidad de completarlo de manera impecable, o cuando preferimos hacerlo todo solos para demostrar nuestras habilidades, evitando que otros nos ayuden por miedo a no cumplir con nuestras propias expectativas.

En el ámbito académico, el perfeccionismo se manifiesta cuando sentimos que nunca estamos suficientemente preparados para un examen, que lo que hemos aprendido no es suficiente, o cuando tenemos una percepción muy baja de nuestro propio valor. El temor a equivocarnos y a fallar nos acompaña constantemente.

En lo personal, este rasgo se refleja en la necesidad de alcanzar un éxito absoluto, en la obsesión por compararnos con los resultados o la imagen que proyectan los demás, y en la dificultad para aceptar nuestras propias limitaciones.

El perfeccionismo, en sus diferentes formas, atraviesa múltiples ámbitos de la vida. Por ello, resulta valioso detenernos a reflexionar y autoevaluarnos, para identificar en qué medida este patrón nos afecta y cómo podemos gestionarlo de manera más sana.

Como gestionar el perfeccionismo

Como personas, necesitamos detenernos a analizar qué significa realmente la perfección. Esto implica proponernos metas realistas, pequeñas, alcanzables y medibles, que nos permitan generar confianza y avanzar paso a paso.

También debemos aceptar el error como parte del aprendizaje, sin autocastigarnos, comprendiendo que equivocarse es parte natural del proceso. Asimismo, aprender a confiar en los demás es esencial: permitir que otras personas nos ayuden cuando sentimos que no podemos realizar una tarea solos nos aligera la carga y enriquece los resultados.

Otra herramienta poderosa es la meditación. Dedicar tiempo a estar en paz, escuchar música o simplemente calmar la mente nos ayuda a reducir la ansiedad que genera la autoexigencia. Según Harvard Health Publishing (2021), la práctica de mindfulness durante al menos 10 minutos diarios disminuye en un 27% los niveles de estrés en personas con tendencias perfeccionistas.

Y, por último, resulta fundamental celebrar los logros: reconocer lo que hemos alcanzado, mirar hacia atrás para ver todo lo que ya hicimos bien y aprender a replicar esas experiencias positivas. De esta manera, nuestros logros dejan de ser un peso y se convierten en un motor de motivación.

Conclusion

El perfeccionismo puede ser un motor de excelencia, pero también una barrera que nos paraliza si no lo gestionamos adecuadamente. La clave está en encontrar el equilibrio: buscar la calidad sin dejar de disfrutar el proceso, aceptar los errores como parte del aprendizaje y valorar cada paso que nos acerca a nuestras metas.

Referencias

American Psychological Association. (2022). Stress in America 2022: Concerned for the future, beset by inflation. APA. https://www.apa.org/news/press/releases/stress/2022/concerned-future-inflation

Curran, T., & Hill, A. P. (2019). Perfectionism is increasing over time: A meta-analysis of birth cohort differences from 1989 to 2016. Psychological Bulletin, 145(4), 410–429. https://doi.org/10.1037/bul0000138

Kolligian, J., & Sternberg, R. J. (2020). The impostor phenomenon. Personality and Individual Differences, 159, 109858. https://doi.org/10.1016/j.paid.2020.109858

World Health Organization. (2020). Occupational burnout: An update in the ICD-11. WHO. https://www.who.int/mental_health/evidence/burn-out/en/